viernes 10 de junio de 2011

Perrone: Más sobre el ser consecuente


Por Julia Gamarra Hinostroza

Nos distanciamos casi una hora hacia el Oeste de Buenos Aires, sin tener del todo la certeza del camino a emprender. Somos tres en la estación del tren: Dos que lo tenían planeado y una que se trepó al viaje de encuentro con el mítico director del que conocía, aparte del nombre, alguna que otra curiosidad.

Llegamos tarde a Ituzaingó. El calor sofocante, el paso apurado de mis compañeros y el letargo del sueño interrumpido tornan el trayecto final agotador y a la vez un poco angustiante por la demora. Pero Perrone no se hace problemas. En el restaurante donde nos ha citado lo conocen bien y lo atienden como a cualquier comensal. Nos espera tranquilo, cómodo en una de las mesas del interior.

Arranca la charla sobre su trayectoria como dibujante y como cineasta, sobre su forma de acomodar el soporte que tiene al alcance a las condiciones que se le presentan para filmar. Un trabajo realizado a contracorriente, y sin buscar que sea así necesariamente, sólo que sea. Surca la pregunta: ¿Qué tanto importa el soporte en el cine, si lo sostiene su narración? Raúl Perrone lo tiene clarísimo, tan claro como está presente en su decálogo: “Si lo que tenés para decir no se sostiene en VHS, tampoco se va a sostener en Beta, en Super 8, en 16, ni en 35mm.” Ha de ser con esa seguridad que ha registrado sus más de 25 largometrajes en formatos diversos, desde 8mm hasta alta definición. Ahora está encariñado con una fotográfica Lumix que registra en HD y con la que realiza el episodio final de su tríptico, el largo “Al final la vida sigue igual”.

Lo que a la mayoría nos enseñaron –o no– en las escuelas de comunicaciones, e incluso nos demostraron en el campo es que hay “una forma” de hacer cine en nuestro país, una forma de producirlo, de venderlo, y, en especial, “que-es-así-y-sólo-así-como-se-hace-cine”. En la charla con Perrone, su sistema de distribución en circuitos alternativos me recuerda las correrías de los colegas independientes –en especial de las regiones– para exhibir sus películas, optando por presentarlas casi en cualquier espacio donde puedan colocar un proyector. Una opción harto valiosa tanto para el realizador como para el espectador que ya se familiariza y busca ver otro cine; y que además motiva a otros realizadores y productores a buscar caminos alternos desde el concepto de sus películas.

Detesta el manejo en mercados y festivales de cine, además de los viajes largos, por eso no asiste a la retrospectiva que el Lima Independiente Festival de Cine le dedicará en Perú. Intercambiar tarjetas y departir en cocteles le resulta exasperante. Por momentos me desconcierta su sencillez revestida de irreverencia. Y es que Perrone afirma y certifica que su carácter es así tanto fuera como detrás de cámara, y para mí, una productora control freak después de todo –como todo buen productor– resulta perturbadora su manera de romper mis esquemas, la idea de cómo cumplir con mi deber-ser cinematográfico. Pero me agrada, pues lo mejor de todo es que lo hace así porque así lo quiere y sin tratar de imponerlo a los demás. Una gran afirmación personal en la maraña de los egos cinematográficos.

Se acaba la batería de la cámara mini DV, grabamos lo que resta de la conversa con la cámara de fotos. Total, que mejor testimonio que lo hablado quede registrado sin complicarnos de más. Incluso curiosea nuestra Canon, le gusta. Discurre un poco más sobre el ser consecuente con lo que hace; y sobre su vida personal, la familia, el hijo.

Al rato cogemos el tren de retorno, aparentemente el último que podría devolvernos al centro de Buenos Aires. No me preocupa demasiado que hayamos perdido la cita que he programado con el laboratorio cinematográfico, la conversa lo valió.

Mi cine después de Perrone

Para confrontar la charla con las cualidades autorales de Raúl preciso ver sus películas. Y que sean sus películas las que hablen por él. Los primeros links de La navidad de Ofelia y Galván aparecen en YouTube. El tiempo es cruel. Nunca es suficiente, menos aún para ver cine. Me armo de valor y empiezo a ver la película, episódicamente, en mi teléfono. Un tributo privado a este cine posible en la sala oscura de mi habitación.

Termina la función. Me deja un buen sabor. Mi concepto sobre cómo hacer cine no cambiará: nuestros proyectos en camino precisan realizarse en fílmico, con un despliegue de producción relativamente grande, y con estrategias de distribución que comprenden un constante intercambio con colegas especialistas de los diferentes pasos de la producción. Pero ‘el perro’ brinda una confirmación más de que otra forma de hacer cine es posible. Una más austera, sin precisar de deleites y coqueteos en mercados y festivales, sin tensarse durante años por la manera de cómo hacerse de presupuesto para alcanzar “la” película. Un cine pobre como el nuestro, que aunque con diferentes rutas, nos dirige al mismo y honesto fin.

martes 26 de abril de 2011

¿Imaginación?

 "Hoy, en el cine, en el teatro, en todos sitios, los artistas tienen siempre la impresión de que hace falta ser imaginativos cuando no hay nada más limitado que la imaginación humana. La imaginación humana es limitada, limitada! Un tronco de árbol, las nubes, el granito o las piedras milenarias tienen diez mil veces más de imaginación que el más grande de los artistas que se pretende imaginativo".
Jean-Marie Straub

domingo 24 de abril de 2011

Hay más que vida allí


Hace algunos días duerme en mi casa. Es menor que yo pero, increíblemente, es una persona valiente que mira hacia adelante. Y me gusta ver películas con ella. No me pide comentarios al final, pero sabe que cuando estoy muy silencioso es probable que el filme me haya gustado mucho. Hoy vimos Trenes rigurosamente vigilados. No le gustó, a mí me agradó con reservas. Ella sonrió al final y fue a preparar café. La semana pasada, con Satantango de Bela Tarr, estuvimos felices. “Hay más que vida allí”, me dijo, antes de salir de la habitación, cuando la cinta ya había finalizado. “Hay más que vida allí”. Nada mejor puede decirse sobre una película. 

miércoles 23 de febrero de 2011

Esto es honestidad

"... pero también escribo para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran con facilidad, los que no son ambiciosos, ni competitivos, los que no la tienen grande, ni son agresivos, los que tienen miedo, los que son tímidos, vulnerables, los que prefieren ocuparse de la casa que ir a trabajar, los que son delicados, calvos, demasiado pobres para gustar, los que tienen ganas de que les den por culo, los que no quieren que nadie cuente con ellos, los que tienen miedo por la noche cuando están solos".

Virginie Despentes

miércoles 9 de febrero de 2011

Realidad

Artavazd Pelechian, notable cineasta armenio nacido en 1938.

Contemplación

En un rincón del corazón (Somewhere, 2010) es el filme más contemplativo de los cuatro largometrajes de Sofía Coppola. Johnny Marco (Stephen Dorff) es un actor popular en plena promoción de su última película en Los Ángeles. Vive en un hotel, fuma, toma cerveza, maneja su Ferrari, se acuesta con las mujeres que quiere y se entretiene con bailarinas de pole dance en su habitación. Por algunos días, tiene que cuidar a su hija Cleo (Elle Fanning).
Nada de la tragedia exhibida en Las vírgenes suicidas, ni comedia romántica como en la encantadora Perdidos en Tokio, ni de las travesuras con el color y las formas de María Antonieta. En un rincón del corazón esboza la cotidianeidad de un integrante del star-system encerrado en su propia miseria existencial.
Coppola sortea el retrato obsceno y artificial para sentar una mirada ascética sobre Johnny y su entorno. Con una historia sin elevados picos dramáticos ni giros sorpresivos, los momentos de lo que llamaremos ‘gran intensidad’ son, ante todo, el reconocimiento de una conexión más allá de lo usual entre padre e hija en donde, aparentemente, ‘no pasa nada’, como el ensayo de Cleo sobre la pista de hielo, o el momento en que ella nada en la piscina del hotel en Milán. 

martes 25 de enero de 2011

Brush Fires



"Huele las flores mientras puedas".